Embotellamiento bajo la Luna



Tarde

Avanzamos. Nos detenemos a comer unos tacos. Avanzamos. Nos detenemos tres veces por trabajos de mantenimiento de la carretera: Un derrumbe, reparación de un puente y un tramo de reencarpetamiento. Tienen preparativos para señalización nocturna, un panel solar, bateria y foquitos Por el carril contrario y sin autos transitando, un trío de ciclistas entrenan. Avanzamos.




Más tarde

Pasamos la última caseta. Vamos a llegar en el tiempo previsto. Y podremos tomarnos un helado en la heladería de la avenida Universidad. El tránsito se detiene. Muchos autos y taxis están circulando en sentido contrario en el carril de la derecha -la derecha casi siempre va en contra-. Paro total del tránsito. Pasan los primeros quince minutos. Apago el auto, dejo el radio -o la radio- encendido. Ninguna noticia del tránsito detenido en la autopista. En los cuatro carriles todos los vehículos son apagados.





Termina la tarde

Inicia la noche. Ya son más de 60 minutos detenidos. Me recuerdo el cuento de Julio Cortazar, Los autonautas de la cosmopista, sobre un embotellamiento en la autopista París - Marsella. Siguen pasando los minutos. La vista de la Luna aminora la molestia. Después de 90 minutos de estar detenido el tránsito, volvemos a avanzar. Algunos kilómetros adelante varias patrullas están en la orilla. Avanzamos. Llegamos a la gran metrópoli. El tránsito es normal, como cualquier otro día martes de cualquier otra semana de cualquier mes de cualquier año. Y ahí se quedó la Luna.